Fermentos y microbiota: cómo cuidar tu segundo cerebro

Fermentos y microbiota: cómo cuidar tu segundo cerebro

Sabías que en tu cuerpo hay más bacterias que células humanas, ¿cierto?
No es ciencia ficción: es biología pura.

Y no solo están ahí por estar. Muchas de esas bacterias viven en tu intestino y juegan un rol clave en cómo digieres, cómo te sientes, cómo te defiendes… incluso cómo piensas. A eso se le llama microbiota intestinal. Y hoy queremos contarte cómo los fermentos naturales pueden ayudarte a mantenerla feliz y en equilibrio.


Primero: ¿qué es exactamente la microbiota?
Es el conjunto de microorganismos que viven en tu sistema digestivo. Millones de bacterias buenas (y otras no tanto) que trabajan en equipo. Si ese ecosistema está balanceado, todo funciona mejor. Si está alterado, se nota: digestión pesada, fatiga, mal humor, alergias… suena familiar, ¿no?


¿Por qué se le llama el segundo cerebro?
Porque el intestino tiene una red neuronal propia que se comunica directamente con tu cerebro. Y lo hace a través de señales químicas que afectan tu estado de ánimo, tu apetito, tu ansiedad y hasta tu creatividad.

¿Alguna vez estuviste estresado y sentiste mal el estómago? ¿O comiste mal y anduviste de malas todo el día?
Es eso. Intestino y cerebro: conversación constante.


¿Y qué tienen que ver los fermentos en esto?
Mucho.
Los alimentos fermentados aportan probióticos naturales que ayudan a reforzar las bacterias buenas de tu intestino. Es como mandar refuerzos a tu equipo interno.

Cuando comes fermentados vivos, estás ayudando a:

  • Mejorar tu digestión
  • Regular el tránsito intestinal
  • Absorber mejor los nutrientes
  • Disminuir la inflamación
  • Mejorar tu estado de ánimo
  • Fortalecer tus defensas
    Todo eso, desde el intestino. Así de potente.

Entonces, ¿una cucharada de fermentado puede mejorar mi día?
Sí. No te va a cambiar la vida de la noche a la mañana, pero lo vas a notar. En tu cuerpo. En tu energía. En tu cabeza.
Y si además esa cucharada tiene sabor real y está hecha con cariño… mejor aún.


¿Con cuál partir?
En Slow tenemos varias opciones. Todas fermentadas de verdad, vivas, sin pasteurizar.
Si te gustan los sabores suaves: parte con la Verde Tropical.
Si quieres más intensidad: la Roja Viva.
Y si te va lo picante-picante, dale a la Cacho de Cabra Fermentado.

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