Cómo usar salsa picante fermentada en comidas simples
Una salsa picante fermentada no debería quedarse abandonada en la puerta del refrigerador esperando “una ocasión especial”.
La ocasión especial puede ser un huevo frito.
Un arroz blanco.
Una pizza recalentada.
Un taco improvisado.
Una ensalada que venía medio triste.
Ese es el punto de una buena salsa fermentada: transformar comidas simples sin complicarte la vida.
Primero: úsala al final
Si tu salsa está viva, lo mejor es no cocinarla directamente. El calor puede afectar los fermentos vivos y cambiar el sabor fresco de la salsa. En Slow siempre recomendamos sumarla al final de la preparación o usarla en frío.
Esto aplica para nuestras Salsas Vivas, como la Salsa Fermentada de Piña y Ají Verde, la Salsa de Cacho de Cabra o la Salsa de Habanero y Zanahoria.
1. En huevos
Huevos revueltos, tortilla, omelette, huevos fritos o pan con palta y huevo.
La salsa fermentada funciona muy bien con grasa y proteína. Suma acidez, despierta el plato y le da carácter sin tener que hacer nada más.
Prueba Cacho de Cabra si quieres algo chileno, profundo y sabroso. Prueba Habanero si quieres empezar el día con respeto.
2. En tacos, wraps y quesadillas
Aquí no hay mucha ciencia.
Taco + salsa fermentada = buena decisión.
La Salsa Viva de Piña y Ají Verde queda especialmente bien con pollo, pescado, tofu, verduras grilladas y ceviches. Tiene frescura, dulzor tropical y un picante más amable.
3. En bowls y legumbres
Arroz, quinoa, garbanzos, lentejas, porotos, verduras, huevo, pollo o tofu. Agrega una cucharada de salsa fermentada al final y el plato cambia completamente.
La comida de lunes deja de parecer castigo.
4. En carnes, pescados y pollo
No necesitas marinar durante horas ni hacer una receta complicada. Cocina tu proteína como siempre y agrega salsa al servir.
La Salsa de Rocoto y Pimentón va muy bien con carnes, guisos, papas y empanadas. La Piña y Ají Verde funciona mejor con pescado, pollo y preparaciones frescas. La Habanero y Zanahoria es para quienes quieren fuego real.
5. En sandwiches y hamburguesas
Puedes usarla directo o mezclarla con mayo, yogurt natural, palta molida o aceite de oliva.
Funciona en hamburguesas, churrascos, completos, sandwiches vegetarianos y tostadas. Una cucharadita puede hacer más por tu sandwich que tres salsas industriales juntas.
6. En ensaladas y verduras asadas
Mezcla un poco de salsa fermentada con aceite de oliva y limón. Tienes un aliño rápido, natural y con personalidad.
También queda muy bien sobre zanahorias, papas, coliflor, zapallo, cebolla o brócoli asado.
7. En comida chilena
Pastel de choclo. Cazuela. Empanadas. Porotos granados. Sopaipillas. Churrasco italiano.
La salsa fermentada no tiene que sonar internacional para ser interesante. También puede conversar perfecto con la comida chilena de toda la vida.
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Ya habíamos escrito una guía sobre este tema: Cómo combinar nuestras salsas fermentadas como un chef.
La idea es simple: una salsa viva no está para decorar. Está para usarse.
Poco, pero bien.
Todos los días.